sábado, 21 de mayo de 2011

No existe, ni existirá.

Es mi pensar, es mi caminar, es mi llorar o mi reír.

Sentarme en la calle de improviso, cubrir mi rostro con mis manos 
y llorar como imbécil disparando lagrimas en la vereda.
Me acostumbré a la mirada triste.
A pensar que vivo en muchas mentes.
A que mi mejor amigo sea un cuaderno y un lápiz
y a que prefiera el blanco del negro.
No se porque respiro, porque me baño cada mañana,
porque bailo, porque camino, porque te hablo, porque te escucho,
porque no te hablo y también porque no te escucho.
Dejémonos de mentiras, no eres feliz, nunca lo has sido y nunca lo serás.
Mejor recuéstate en el suelo, y no hagas nada hasta que mueras.
Luego levántate y camina por las calles. Escucha algo de Jazz para ocultar tu realidad.
Y déjate caer otra vez en espinas por no juzgar tu dolor.

0 comentarios:

Publicar un comentario