Los encajes, las moscas muertas en la ventana, el olor a orina en el centro de Santiago y por que no en las micros.
La vergüenzas, el humo que nos mata... que me mata, que asesina en la vida y en la pre-vida, en la sugestión, en las sombras del tejado. Tu mirada tan perdida, los engaños de tu boca y de mi boca, que peleando como gallos disponen de atención.
Alarmase de las sonrisas, de los destellos celulares, de las nubes extraviadas en el seno de la mente, hoyos negros en mi mente, en tu mente destrozada-destronada-despistada-desviada.
Saltando en mis sonrisas, en los perro de mi vecina, deslumbrante y refulgente, tu escondido y yo en tu mente, que las caras alargadas sean fotos de parientes.
Ahora tu, musa asquerosa, llena tu belleza de excremento y lánzalo bien lejos que explote en tus sentidos que te cubra de quejidos.
Yo soy un árbol, mejor dicho, soy él árbol, que llora cuando está explotando lluvias tontas sin sentido. Confunde los latidos, las estrellas del futuro.
acompañado
acompañado
acompañado....
¿Acompañado de qué?, de los seres tenebrosos, bien sonrientes y dudosos, flora y fauna está a la venta, y tu cuerpo no me alienta. TEJE MIS OJOS, no los alabes, odiarlos, ser mío, ser mía (?), ser tuyo, ser tuya (?). Que los gatos tienen pulgas y la humanidad lo celebra, pues sus pieles de colores importan como mariposas.
Hablaran por la boca muerta de la tierra destrozada.
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