sábado, 29 de octubre de 2011

Francisca.

No es el color de tus, sino la profundidad de ellos, me atraen y me introducen dejándome caer en un hermoso abismo de sosiega felicidad incontenible.

Contigo no es lo mismo, es una fraternidad sin contrastes, llena de misterios agradables por resolver.
Eres uno de los único rostros que mi mente no olvida, es que tanta hermosura es intangible y difícil de hallar en otro espacio. 
Sé que otros te han decepcionados, que los deseos no son lo tuyo, pero aquí estoy yo para cumplir los nuestros y hago lo posible por cumplir los tuyos. 
Que tu entorno no te apague, pues cerebro más hermoso que el tuyo el mundo no compartirá.   
Ahora solo sigue conmigo, subamos a esas maquinas de felicidad con ruedas que tanto nos apetecen y observemos los arboles quietos y confortables que se asemejan a tu vida. 

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