No siento nada, ni siquiera dolor. Me sudan las manos, a veces los ojos y quizás mi boca tenga ganas de gritar asquerosidades.
Me siento caer en cenizas, en barro y en insectos verdes.
Suelo cubrirme los ojos con mis brazos y sollozar colores negros.
La música me sostiene, la vida me provoca y me impulsa a soltarte y dejarte correr como siempre lo has anhelado, si, corre y déjame aquí. El vacío me entiende y necesita que lo llenen con algo. ¿Quizás golpes o solo risas?, pensar en eso me conmueve, me hacer sentir en blanco, colores que siempre me salvan ¡¿en donde se han escondido?!.
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